Antiguo Mundo de Tinieblas

Hoy me he propuesto escribir acerca de la antigua gama de juegos de Mundo de Tinieblas. Editador por White Wolf, Mundo de Tinieblas engloba una serie de 8 juegos distintos entre sí pero que comparten un mismo entorno. El Mundo de Tinieblas es un escenario muy parecido a nuestro planeta pero mucho más lúgubre y peligroso en el cual moran diferentes razas de seres sobrenaturales.

Me gustaría en esta entrada hablarte sobre cada juego por separado (teniendo en cuenta que cada juego representa a una de estas razas monstruosas) y sobre algunos manuales que, aún siendo necesario otro libro de reglas básico para jugar, se podrían considerar juegos en sí mismos debido a la repercusión de la raza en el contexto global.

Vampiro: La Mascarada fue el primer juego editado para esta línea y se ha mantenido como el gran favorito hasta su final. En Vampiro podríamos ponernos en el papel de uno de los condenados chupadores de sangre, de una forma muy parecida a aquella que podemos leer en la serie Crónicas Vampíricas de Anne Rice. No esperéis encontraros con nada parecido a Crepúsculo por aquí.

Cada juego tiene su propia temática, y en Vampiro se trataba de horror personal más por la vertiente de la eterna condenación y la sutil política que llevan estos personajes en las sombras. Si quieres más información sobre este juego, aquí puedes leer un artículo de introducción que hice hace tiempo.

Por otro lado, la vertiente de pura acción y combate recae sobre Hombre Lobo: El Apocalipsis. Los Garou son sociedades tribales que tienen por misión proteger a Gaia, la madre tierra, de todo aquello que la perjudique. Sea lo que sea.

Este juego busca la temática de la lucha por la naturaleza, el equilibrio entre los impulsos primarios y la espiritualidad. Todo ello mientras podías transformarte en un monstruo de más de dos metros que podía perder el control y destrozarlo todo; a menudo también lo que pretendías proteger.

En Mago: La Ascensión encarnábamos a un Despertado; esto es, una persona capaz de doblegar la realidad a base de pura fuerza de voluntad. En una guerra perdida de antemano, como la guerra de la ascensión, existen dos grupos de magos. Los victoriosos, la Tecnocracia, magos que controlan a las masas reduciendo a la humanidad a poco más que patéticos borregos sin voluntad y, por otro lado, las Tradiciones; un grupo de magos que desean llevar a la humanidad a Despertar con ellos y que cada cual pueda pensar por sí mismo y ejercer la magia.

En este juego nos tocaba manejar a estos últimos magos, los cuales habían perdido ya la guerra por la Ascensión de la humanidad. El juego trataba de la voluntad y la cordura. De la dualidad entre una vida pacífica pero de servidumbre en contra de una vida peligrosa y libre. Por otro lado, los mismos magos son criaturas muy orgullosas casi incapaces de ver sus propios defectos, sean del bando que sean.

No podía faltar, por supuesto, los fantasmas entre estos juegos. En Wraith: El Olvido la partida empezaba tras la muerte en un entorno aún más deprimente que el del Mundo de Tinieblas normal. Cada Wraith tiene una serie de cadenas, que es lo que le permite pasearse de forma incorpórea por el mundo de los vivos. Estas cadenas podría ser su familia o la persona que ama, por ejemplo. Por otro lado, cada Wraith tiene Pasiones y Pasiones Oscuras. Las Pasiones pueden ir desde el Amor o la Protección a alguien en particular mientras las Pasiones Oscuras eran las versiones retorcidas de las anteriores.

Este es un juego curioso, puesto que cada personaje podía ser interpretado por dos jugadores. Uno lleva el personaje normal y otro a su Sombra. La Sombra susurra palabras para engatusar al personaje normal o le propone tratos en momentos difíciles para el personaje y, así, va haciéndose más grande. Finalmente, la Sombra podía terminar poseyendo por completo al Wraith, convirtiéndose este automáticamente en un Espectro.


Este juego, Changeling: El Ensueño, rompe un poco con la tónica de los anteriores, ya que hace referencia a las hadas y demás criaturas feéricas. Cada Changeling tiene su parte humana que ha de compaginar con su vida como hada, duende, trasgo, etc. Mientras que la vida puede resultar banal y aburrida, el universo de la bella gente es todo maravilloso (aunque peligroso) y extremadamente atrayente.

El secreto a voces de este juego es no permanecer demasiado tiempo como hada, pues entonces terminarías olvidando tu faceta humana y tu cuerpo terminaría por morir, perdiendo los recuerdos de esa vida por completo; ni caer en la banalidad o, como en Peter Pan, crecer y olvidarse de los sueños. Esto es, cuando te olvidas de tu forma de hada, ella muere y no puedes evitar sentirte incompleto a la par que falto de ilusión.

Quizás el juego de raza menos monstruosa sea Cazador: La Venganza debido a que se juega con un humano al cual se le ha concedido un determinado grupo de poderes. Los Cazadores son criaturas muy frágiles que pueden morir casi igual de fácil que cualquier persona pero con el añadido de que son muy conscientes de la existencia del resto de seres sobrenaturales que depredan a la humanidad, aún sin tener mucha información sobre ellos. Cada personaje atrae de forma natural a estos depredadores con su mera existencia.

Hay, sin embargo, formas de sobrevivir y convertirse en un poderoso Cazador, pero para ello se ha de hacer el sacrificio de volverse prácticamente una encarnación fanática en alguna Virtud (como la Venganza o la Inocencia), lo cual conlleva una clara pérdida de libre albedría, dejando a un personaje totalmente inservible para la interpretación.

Otro gran clásico entre nuestro grupo de monstruos es Momia: La Resurrección. Aunque se trata de un juego que no tuvo demasiada repercusión, su propuesta era atractiva. Llevar a una persona severamente “mutilada” interiormente como para poder albergar parte de un espíritu dentro de sí misma que le diera esas necesarias ganas de vivir y una vida renovada. A cambio, esa persona tendría que seguir los designios de cierto dios egipcio y luchar contra Apophis siempre que pudiera.

Este juego trata de hablarnos de una forma distinta de ver la vida tras superar un gran bache. Una fuerza renovada para vivir pero con condiciones y es que, parece sugerirnos, ni los mejores momentos ni las segundas oportunidades vienen sin acompañar por un “pero”.

Demonio: La Caída fue el último juego de este grupo en salir, ya casi al final canónico de Mundo de Tinieblas pero, a pesar de ello, tuvo un impacto significativo comparado al de otros juegos anteriormente descritos. Aquí encarnaremos el papel de un demonio menor que ha de buscar un cuerpo en las últimas para poder habitar en su interior mientras luchamos por conseguir Fe para evitar volver al Infierno.

Podemos hacer pactos con los humanos que nos reporten Fe o, simplemente, aparecer con nuestra verdadera forma (ya sea esta angelical o infernal) para arrancársela de cuajo. La lucha en realidad está entre el Tormento y la Virtud, y por que curso de acción nos decidiremos por llevar. Es decir, si seremos ángeles caídos o simple y llanamente demonios sin alma.

De momento esto ha sido todo el repaso que me ha dado tiempo a escribir. Me hubiera gustado hablar de Orpheus, Estirpe de Oriente o demás, pero quizás en un próximo artículo amplíe esta información. De momento dejaré aquí estos resúmenes para que puedas valorar si te gusta algún juego. Por cierto, actualmente la editorial La Factoría está volviendo a editar estos libros básicos en rústica (aunque bastante caros). Si te interesa alguno, quizás sea la oportunidad de hacerte con alguno de ellos.

¡Hasta la semana que viene!

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