El rol en la prensa II: Para qué informarse en un artículo de relleno

La cabecera de este artículo hecho a desgana

Existen varias clases de artículos. El problema es cuando el articulista no es capaz de informarse un mínimo sobre el tema que va a tratar, lo cual le lleva a entregar una pieza que, si bien para aquellos no versados en el tema podría pasar por una curiosidad más sin trascendencia ninguna, para otros que nos movemos en esos ambientes nos chirría una barbaridad.

Precisamente de esto vamos a hablar hoy, y es que el señor Javier Blánquez nos ofrece todo un despropósito que sirve para ilustrar lo anteriormente expuesto a la perfección. Para no perdernos, dejaré aquí mismo un enlace al artículo (a pesar de que no me haga gracia darle visitas a ese señor). Javier nos habla, en esencia, de cómo los juegos de rol cayeron desde un gran pico de popularidad a principio de los 90 a el más inmisericorde de los olvidos, ofreciendo un paralelismo con un poco conocido juego llamado Oráculo de la editorial Joc Internacional. Se sirve de este ejemplo, mal ejemplo, para evocar el final de esa popularidad en los juegos de rol. Claro, que lo que él considera simplemente un sistema mal diseñado en realidad era una tomadura de pelo de tomo y lomo, con unas seis páginas para desgranar el sistema (aunque la idea principal es darte unas pocas herramientas y que ya el resto lo pongas tú mismo) y otras cinco para meternos en situación hablando sobre el mundo, sus costumbres y demás, como podemos leer en Ágoras y Trirremes. Que sea un mal juego ya lo convierte en una mala comparación.

Cuánto más hubiera cambiado el artículo Javier si hubiera usado a Aquelarre (otro juego que él mismo pone como ejemplo) para conducir el artículo. Porque Aquelarre es otro juego de rol que surgió en Cataluña, dos años antes que el mencionado Oráculo, y también fue licenciado por Joc Internacional. Sin embargo no conviene esta comparación con el tono del artículo, porque en 2011 ya tuvimos una tercera edición de Aquelarre, y que no a mucho tardar salga también traducido a otros idiomas. No estamos hablando de cualquier cosa. Tampoco podemos evitar detenernos a hablar del éxito de otros proyectos como la traducción de Vampiro: La Mascarada edición 20 aniversario, consiguiendo la friolera de 178.000 € en Kickstarter.

Al final, resulta que el rol no estaba tan muerto como Javier creía, y que hay muchos más roleros de los que él afirma que quedan, aunque se empeñe en denominarnos como sólo unos pocos románticos y trasnochados. ¿Que nos hemos hecho mayores? Desde luego. ¿Se ha dejado de jugar a pesar de todo? Para nada. Es más, es muy posible que el autor se sorprenda al saber que sí, siguen produciéndose juegos en nuestra tierra, producciones propias y maravillosas, y si no echadle un vistazo a Guardianes de Pandemonio, o a Devious: The Wheel of Fate.

No es lo anteriormente dicho lo único que se le puede echar en cara al artículo de Javier, sino que podemos seguir aún un rato hablando de cómo la PlayStation no fue la primera consola que llegó a España, porque da esa impresión al leer el texto. Vaya, que hemos cambiado el rol por los videojuegos, así que con la PlayStation murió todo. No sé si a vosotros os pasará lo mismo, pero tengo la increible faceta de que puedo tener más de dos aficiones al mismo tiempo, y recuerdo cuando de niño jugaba a la Mega Drive, o a la Game Boy, aquella época en la que empezaron a proliferar las revistas de videojuegos. También recuerdo mi época de jugar a las Magic, y cómo en un mismo fin de semana me echaba mi partida de rol y jugaba a Warhammer o Warhammer 40,000. Incluso puedo llegar a echar una partida a juegos de mesa y la semana siguiente dirigir una partida de rol. No sé, no me parece que un tipo de ocio sea necesariamente sustituido por otro, máxime si ambos se mantienen actualizados, o aunque no lo estén.

Podría seguir más aún, pero creo que ya me he despachado a gusto, aunque bueno, al menos me gustaría decir que Dungeons & Dragons no fue licenciado por Joc Internacional, Javier, tal y como apostilla Crom en el vídeo que dejo bajo estas líneas. En fin… es que ni siquiera parece que quieras escribir para perjudicarnos. Creo que es simple y llanamente una oda a la vagancia, un artículo de relleno que tenías prisa por acabar para cumplir con el trabajo rapidito sin que tuvieras que romperte mucho la cabeza, y para el cual ni te has molestado en informarte hablando mínimamente con esos “románticos trasnochados” por si te equivocabas. Qué pena, Javier. De verdad, qué pena.

Saludos y abrazos.

You may also like...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

La legislación española obliga a nuestro blog a mostrar este molesto mensaje. Si continuas navegando consideramos que aceptas el uso de cookies. Si quieres saber más sobre la política de cookies, pincha en el enlace para más información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
A %d blogueros les gusta esto: