Hoy es un gran día para hablar de rol

Tiempo para meditar por Lourdes Estela Ñique Grentz CC-BY-NC-SA

Tiempo para meditar por Lourdes Estela Ñique Grentz CC-BY-NC-SA

El comienzo del nuevo año siempre es buena época para soñar sobre nuestros juegos favoritos. Si empezamos a darle vueltas a la cabeza, se nos vienen miles de nuevas ideas, partidas que queremos jugar, libros que leer… ¿Cuánto de eso llega a la mesa al final? La triste realidad es que sólo una pequeña fracción.

Últimamente se viene hablando mucho de la sostenibilidad y la productividad en cuanto a los juegos de rol. Estos no son conceptos nuevos, se llevan oyendo y practicando (con mejores o peores resultados) en empresas grandes durante ya mucho tiempo. Sin embargo, el problema muchas veces no se enmarca en la calidad o cantidad, sino en una mala planificación de antemano. Vamos, que se nos llena la cabecita de ideas maravillosas sobre lo que está por venir, y luego muchas de ellas no pueden hacerse realidad.

Yo, por ejemplo, tengo en mente ahora mismo dos ideas: terminar la campaña de Horror en el Orient Express por un lado. Teniendo en cuenta que apenas la estamos empezando y que requiere mogollón de preparación previa, lo mismo me apresuro al pensar que se puede acabar. Para hacerlo, debería prescindir incluso de algunos jugadores y buscar más y mejores ventanas de tiempo para continuar. La pregunta es… ¿es esto siquiera posible? O de forma más acertada aún: ¿merece la pena? Pues no lo tengo claro. La situación es claramente complicada, y con la cantidad de sesiones que quedan por delante me resulta un tanto ideal pero… sí, podría hacerse. La cosa es que los jugadores estén de acuerdo, ahora que disponen de mucho menos tiempo.

Mi segunda idea es dirigir al completo La Gran Campaña de Pendragón. Sí, a ver, seguro que esto no te pilla de sorpresa. Estoy convencido de que más de una vez has tenido la misma idea, y si no es de dirigirla, sí de jugarla. Pero siendo sinceros… esto es simple y llanamente un imposible. ¿Por qué? Porque si ya me está costando la vida acabar con Horror en el Orient Express, no me quiero ni imaginar una campaña tan sumamente larga como es la Gran Campaña. Y oye, que es precisamente uno de mis jugadores quien me ha mencionado que le gustaría jugarla (uno de los que menos tiempo tiene, para más inri). Ojalá, de verdad, ojalá.

Aparte de esto tengo otros tantos proyectos, pero tendré que valorarlos en su justo momento. De momento nos quedaremos con esos dos. Lo que quería decir es que no está mal soñar con estas cosas, pero conviene hacer una valoración realista de lo que es posible y lo que no. Tengamos en cuenta el factor tiempo y esfuerzo. ¿El esfuerzo que puedes invertir es desproporcionadamente superior al resultado? Por otro lado, ¿tienes tiempo para llevarla a cabo? Supongamos que la respuesta a ambas preguntas es un sí, aunque sólo sea una estimación sin entrar de todo en el fondo de la cuestión. Ahora plantéate esta pregunta, ¿tus jugadores o el resto de tu grupo también lo tiene? Porque si la respuesta es negativa, entonces tendrás que pensar en otra cosa, o planteártelo de otro modo.

Tandom por Tim Ellis CC-BY-NC

Tandom por Tim Ellis CC-BY-NC

Ahora hablemos de lo que los jugadores pueden esperar de la partida. Aunque todos estén de acuerdo en comenzar la crónica o partida que tenías pensada, ¿es eso lo que verdaderamente buscan? Me abstraigo a la propuesta de mi jugadora: quiere jugar a La Gran Campaña de Pendragón. Hasta ahí todo bien. ¿Es consciente de lo que va a encontrarse? Porque lo mismo, vuestras perspectivas son distintas. Partamos de la base de que ambos conocéis de qué trata, pero ella sólo sabe que está en relación directa con las Leyendas Artúricas. ¿Es posible que se haya dejado llevar por un hype que se desvanecerá tras unas cuantas partidas? Es más, ¿qué espera ella encontrar, qué es lo que le hace verdadera ilusión acerca de esa partida? La cruda realidad es que, como en todo, muchas veces ni nosotros mismos sabemos lo que queremos. No hablo por ella en este caso, es que esto también nos pasa a nosotros, a ti que me lees y a mí que te escribo. Hablo de la Gran Campaña como algo maravilloso, pero es que ni siquiera me he leído aún el libro. Simplemente, por el mero hecho de que es una campaña legendaria y que el básico y la idea me interesan, no podré hacerme una idea de lo que resultaría una partida. Basándome en esto, conociendo lo poco que sé, ¿cuánto más espero que ella entienda si ni yo mismo soy plenamente consciente de la tarea que tendría por delante?

Por otro lado, la partida de La Llamada de Cthulhu es distinto. Mis jugadores ya han catado la partida, ya conocen por dónde va el asunto y yo soy consciente de lo que puede estar por suceder. No sólo eso, sino que tengo en cuenta la increíble cantidad de trabajo que puede llevarme. Ahora llega otra cuestión, ¿ellos realmente quieren terminar esta campaña? Pues eso tendría que hablarlo con ellos, por supuesto. Una vez hayamos recogido la opinión de todos, es la hora de tomar una decisión.

Digamos que, en este punto al que hemos llegado, sólo hemos rozado la punta del iceberg. Esto es sólo una pequeñísima parte de la planificación que podría suponer organizar una partida. Sin embargo, estos datos son esenciales. Tened en cuenta que, en caso de que cualquiera de estas preguntas se conteste con un “no”, tendríamos que modificar o incluso deshechar nuestros planes. Ya seguiremos hablando de esta tema, quizás, en el futuro. De momento dejo esta reflexión aquí, ya me diréis lo que pensáis vosotros mismos del asunto.

Saludos y abrazos.

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