La Llamada – Horror en el Orient Express I: Bailarines en la Niebla de la Tarde

Le squelette laboreur por seriykotik1970 CC-BY-NC

Le squelette laboreur por seriykotik1970 CC-BY-NC

Tras los acontecimientos narrados en El Margen de las Tinieblas, última partida de preparación antes de entrar en la campaña de Horror en el Orient Express, nuestros investigadores reciben en herencia una hacienda en Londres y una sustancial cantidad de dinero que invierten inmediatamente para viajar a su nueva propiedad y pasar el fin de año allí. Han transcurrido unos meses desde su último encuentro con un mundo más allá del suyo y tuvieron ocasión de descansar y recuperarse. Ahora empieza la que será su mayor pesadilla.

Oudry recibe una carta de su viejo amigo el Doctor Smith, invitando a nuestros personajes a una recepción donde tendrán la ocasión de saber más acerca de los últimos estudios del profesor, así como de encontrarse con él. Oudry ve aquí la oportunidad perfecta de poner al tanto al Dr. Smith acerca de sus hallazgos y concertar una cita donde puedan hablar con más tranquilidad. Durante esta recepción, Steve se da cuenta de que alguien los observa. Un hombre de tez morena y espeso bigote negro hace un gesto de disculpa ante la mirada de Steve y se pierde entre la multitud. No queriendo perder la pista de ese hombre y con los nervios a flor de piel, Anthony y Steve van en búsqueda de este misterioso hombre, aunque no consiguen dar con él.

Al día siguiente, cada investigador decide continuar con su rutina. Mientras Steve y Thaddeus deciden pasar la tarde en un club de caballeros, Oudry continúa investigando acerca de los tomos, un asunto que comienza a obsesionar a la bibliotecaria. Alexander, ahora al servicio de Thaddeus, se entretiene con unos recados sin importancia aguardando la vuelta de los investigadores a la mansión. Al entrar en la mansión, encuentra la puerta forzada y un cadáver tirado en el hall. El cuerpo tiene diversas heridas cortantes en las muñecas y un tiro en la cabeza, todo parece indicar que el sujeto sufrió todo tipo de torturas antes de su muerte. Sin perder un minuto, Alexander se deshace del cuerpo enrollándolo en una alfombra y encerrándolo en la bodega, cambia la cerradura de la puerta y limpia a fondo el lugar.

A la llegada a casa de los investigadores, Oudry se pregunta por qué Alexander habría cambiado sin consultarle a ella la cerradura y las alfombras del hall. Thaddeus sale en defensa de Alexander quitándole importancia al asunto, con educación reconoce ante Oudry que él mismo había pedido estos cambios y pide disculpas a Oudry por el malestar que le hubiera provocado. Oudry decide no perder más el tiempo y sube a su habitación. Justo tras esto, Thaddeus es diligentemente informado por Alexander del hallazgo del cadáver, y Thaddeus entonces baja con Alexander a la bodega para ver por él mismo el rostro del cadáver.

night madness por Sonia CC-BY-NC

night madness por Sonia CC-BY-NC

Steve, por su parte, sospecha que el cambio de la casa encubre algo más. El olor residual a lejía y otras pistas le llevan a pensar que Alexander efectivamente esconde algo. Decide seguir las pistas hasta toparse con Thaddeus y Alexander en la entrada de la bodega. Los nervios están a flor de piel, y ahora Thaddeus y Alexander confirman las sospechas de Steve: el cadáver está almacenado en la bodega. Ante la inspección del mismo por parte de Steve, siguen sin lograr averiguar quién es este hombre, por lo que deciden enterrarlo al día siguiente sin más ceremonias.

A la mañana siguiente, el día se presenta tranquilo. Oudry tiene tiempo de visitar algunos lugares a fin de seguir consiguiendo información mientras Thaddeus y Steve convencen a Anthony de participar en una serie de peleas ilegales para ganar algo de dinero en las apuestas. Anthony ve en esto una oportunidad perfecta para entrenarse y ganar algo de dinero de paso. Alexander, mientras tanto, se afana en cumplir con los encargos encomendados por Thaddeus y entierra el cadáver en la misma propiedad, en el jardín. A la noche, todos tienen la oportunidad de pasar una velada con el Dr. Smith, con el cual discuten ciertos puntos sobre lo que han podido presenciar meses atrás. El buen doctor no parece saber nada sobre lo que hablan, aunque promete a Oudry investigar más profundamente la cuestión y responderle en un plazo breve de tiempo.

No pasa ni un día más hasta que Steve se ve en la tesitura de tener que pedir a Thaddeus y a Alexander que el hallazgo del cadáver se ponga en conocimiento de los demás. Él mismo piensa que es probable que el cuerpo esté relacionado con Oudry o Anthony y a la hora de la cena decide poner al día a sus compañeros. Como es lógico, Oudry monta en cólera e increpa a Alexander, Thaddeus y Steve las decisiones tomadas sin tener en cuenta lo que decidirían Oudry o Anthony sobre el asunto. Al final, decide marcharse a sus aposentos y leer hasta caer dormida. Steve, por su parte, sale al jardín con una botella, y dedica todos sus pensamientos al muerto, en un homenaje muy especial e íntimo, donde reflexiona sobre cómo ha cambiado todo y cómo todo irá cambiando a peor.

Anthony está visiblemente preocupado, sus conexiones con la mafia pueden tener algo que ver con el cadáver y decide investigar por sí solo cualquier pista que le lleve a resolver el misterio. Armado con su bate, sale a recorrer los bajos fondos, donde indaga con poco tacto sobre la identidad del cadáver y los asesinos. Esta conversación no pasa desapercibida para cierta persona que le pide que vaya con él a un reservado donde podrán hablar más tranquilamente. No pasa mucho tiempo antes de verse encañonado con un arma, aunque reacciona con velocidad ante un descuido de su captor, al cual ataca con violencia consiguiendo escapar de la zona.

In the lonely hour... por Rajarshi MITRA CC-BY

In the lonely hour… por Rajarshi MITRA CC-BY

Sin embargo, no todo ha pasado. Anthony se da cuenta de que alguien le persigue, y decide correr por su seguridad. Sale a la calle principal y sube a un taxi, donde puede dar fe de que efectivamente sus perseguidores son dos. Al ver que ellos mismos suben a un taxi, decide bajarse y es perseguido por el coche, que intenta atropellarle. Se libra por muy poco entrando a una tienda, y se refugia tras la barra de una mercería. Los matones disparan sus Thompson sobre el local, matando a los clientes del interior, pasan a la tienda y piden que Anthony salga y se entregue. Gracias a que uno se había acercado demasiado a la barra, Anthony consigue propinarle una serie de golpes con el bate antes acabar con él. El otro decide disparar la Thompson por encima de la barra sin poder mirar a dónde disparaba. La suerte una vez más se pone de parte de Anthony, que sale indemne del tiroteo, agarra al hombre por el brazo y consigue estampar su cabeza contra la barra, matándolo en el acto. Sin querer que nadie le identifique, sale del local y huye dando rodeos hasta llegar a la mansión.

Una vez en la mansión, decide informar a Thaddeus y Steve de lo que ha ocurrido. Thaddeus pide a Alexander que lo dejen solo durante unas horas sin que nadie lo moleste, ocasión que utiliza para llamar a la criatura cuya invocación aprendió hace poco y al cual le pide que traiga a su presencia al secuestrador que intentó detener a Anthony. Al cabo de unas horas, el monstruo aparece de nuevo, dejando el cuerpo inconsciente del hombre en la habitación de Thaddeus. Alexander llama a Anthony y Steve a la habitación de Thaddeus, donde Anthony asegura que este hombre fue el que intentó capturarle. Steve revisa al hombre y piensa que hasta que no pasen unas horas, no despertará.

A la mañana siguiente, Oudry baja a desayunar sin saber nada del asunto del hombre que está ahora en el cuarto de Thaddeus. Revisando el periódico encuentra una noticia que le llena de temor, tres cadáveres son encontrados en una habitación de hotel, y los tres tienen la misma identificación: Mehmet Makryat. Aunque la idea de que el hombre que encontraron en la recepción mirándoles podría ser uno de ellos, decide seguir leyendo el periódico. En un apartado puede encontrarse una noticia: la casa del Dr. Smith ha sido incendiada y no encuentran ni rastro del profesor ni de Beddows, su leal mayordomo.

Cthulhu is watching por Chris CC-BY-SA

Cthulhu is watching por Chris CC-BY-SA

Al cabo de un rato, los cuatro bajan a desayunar, recibiendo las noticias por parte de Oudry de los dos casos. Justo antes de que se marchen, un taxista les deja un recado que recibe Alexander. Oudry pide la carta a Alexander pero éste se niega a dársela, aduciendo que le será entregada a Thaddeus. Estando Oudry con los nervios a flor de piel le exige a voces que se la entregue y ante una nueva negativa, enarbola un candelabro para atacar a Alexander, que sin embargo no acierta a golpearle y Thaddeus se interpone. Alexander finalmente entrega la carta a Oudry, en la cual puede encontrarse una tarjeta de presentación del Dr. Smith, con una dirección a un lado y unas palabras que les insta urgentemente a tratar con él sin que nadie les siga.

Al marcharse todos, tiene lugar una conversación entre Oudry y Steve. Oudry señala que sólo confía en Steve por parecerle el más empático del grupo, y le pide que le ayude en este caso, que las cosas han de cambiar entre el grupo de investigadores o todo acabará mal. Steve, por contra, manifiesta su preocupación sobre los estudios que está llevando a cabo Oudry. Además, decide revelar a Oudry sus preocupaciones con Thaddeus sobre sus métodos y la aparición del secuestrador de Anthony en la mansión. Thaddeus, mientras, pide a Alexander que se deshaga del hombre ahogándolo, pues Steve tiene la creencia de que se encuentra en estado catatónico. Sin más, Alexander cava una tumba al lado de la anterior en el jardín y tira al secuestrador inconsciente en ella. Antes de enterrarle, usa su bayoneta para cortarle el cuello y así le entierra, mientras se desangra.

La llegada al lugar donde les insta a llegar el Dr. Smith es un barrio pobre que sirve a éste de refugio. Beddows y él cuentan cómo fueron atacados por unos turcos que se llevaron sus investigaciones. Smith se encuentra en un estado lamentable, y a duras penas es capaz de hablar. Según él, estaba llevando a cabo una investigación para reunir las piezas de una estatua conocida como Simulacro de Sedefkar a fin de destruirla. Smith propone a los investigadores que le ayuden con ello y que vayan tan pronto como sea posible. Para ello, Beddows les proporciona dinero y les recomienda tomar el Orient Express, el tren más lujoso de Europa donde podrán viajar con comodidad a donde sea necesario para recuperar el Simulacro y los Rollos de Sedefkar, necesarios para saber cómo destruir la estatua. Alexander pregunta a Beddows sobre las condiciones en que fueron atacados y por quienes, aunque extrae poca información, lo cual hace sospechar al guía alpinista sobre el asunto.

Scars of Time por premasagar CC-BY-NC

Scars of Time por premasagar CC-BY-NC

Una vez de vuelta en la mansión, Oudry habla directamente con Thaddeus pidiéndole explicaciones sobre el hombre que intentó secuestrar a Anthony. Thaddeus les anuncia a todos que murió asfixiado por causas naturales y da por concluído el tema. Oudry, sin creerse esta situación y aún con dudas, decide abandonar la mansión y buscarse otro lugar donde pasar las noches lejos de la locura que parece poseer a sus compañeros.

Durante los siguientes días los preparativos para el viaje van llegando a su final. Thaddeus se encarga de cerrar los detalles y Oudry prepara su visita a la Bibliothèque Nationale de París, la primera parada en su ruta para llegar al Orient Express. Aunque no consigue encontrar mucha información, tiene la mala fortuna de toparse con un cadáver en la biblioteca del Museo Británico, un cuerpo totalmente desollado con una nota en turco grabada en piel humana. En la nota se puede leer: El Desollado no será negado.

Hasta aquí la primera partida de La Llamada de Cthulhu: Horror en el Orient Express.

Un saludo y un abrazo.

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1 Response

  1. 22 abril, 2016

    […] Llegamos a París, a partir de aquí, la aventura se comienza a volver más peligrosa y los investigadores se verán muy lejos de su mundo conocido. La anterior partida se puede leer aquí. […]

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