Los horrores de la guerra de Spec Ops: The Line

La guerra… la guerra nunca cambia. Al menos, en los videojuegos. ¿O existen excepciones? Porque veamos, ¿qué jugador no se ha desahogado pegando unos tiritos de vez en cuando? La guerra se ha visto glorificada una y mil veces en los videojuegos, y no es de extrañar: nos lo venden como algo glorioso, a veces más sucio pero inevitable para alcanzar un ideal superior: la paz, la justicia, todas esas palabras bonitas que a veces sirven para justificar las mayores escabechinas conocidas en la historia de la humanidad.

Y sin embargo, de vez en cuando sale la faceta más oscura de ese “mal inevitable” en juegos como This War of Mine, en el que tomamos el papel de un conjunto de civiles y cuyo principal objetivo es sobrevivir. Hoy vengo a hablar de otro juego del estilo, una feroz crítica a esas situaciones, pero desde la perspectiva del soldado. Spec Ops: The Line es un shooter en tercera persona con unas mecánicas similares a Gears of War, salvando las distancias. Desde luego, Spec Ops no cuenta con el presupuesto de la obra de Blezinski, pero su modo de juego nos obliga a estar agachado tras una cobertura moviéndonos constantemente. Claro, tampoco es un juego mecánicamente tan pulido como el Gears, eso se entiende, pero tiene algo que a Gears le falta, y eso es el desarrollo de sus personajes.

Porque sí, Marcus, Dom y la caterva de marines brutacos hacen referencia a algo similar a una historia, pero esta trama está más para llenar los huecos que existen entre sus secciones de acción que como un verdadero añadido que enriquece al conjunto. Si acaso algunas veces nos espolea a continuar, pero poco más. En Spec Ops tomamos el papel de Martin Walker, un operativo del Delta Force que junto a sus compañeros Alphanso Adams y John Lugo entran en Dubai en misión de reconocimiento con la intención de reconocer la presencia de cualquier superviviente y guiarles fuera de la zona de guerra.

La cosa no pasaría de ahí de no ser por John Konrad, veterano coronel y antiguo compañero de Walker que vuelve al hogar desde Afganistán cuando una tormenta les corta el paso. Konrad se adentra en Dubai para ayudar al 33º batallón de infantería de la armada de los Estados Unidos, desoyendo las órdenes de la armada de abandonar la zona y dejar a su suerte a compañeros del 33º y a civiles por igual. Konrad deserta para ayudar pero algo sale horriblemente mal, y ahora los supervivientes se encuentran atrapados en Dubai dejando atrás un montón de bajas.

Walker, desde luego, no es ajeno a esta información, y tras olerse que una conspiración podría dejar en la estacada al batallón y a Konrad, decide a su vez desertar y salir en busca de su antiguo compañero. A partir de aquí, Walker irá arriesgándose y manchando sus manos de sangre más y más para desentrañar la conspiración y rescatar a sus camaradas. Aquí empieza el descenso a los infiernos de Martin Walker.

Spec Ops es un juego duro. No encontraremos en él a alienígenas o criaturas malvadas sin rostro y cuyo única intención sea convertirnos en comida, sino que los soldados, a pesar de ser enemigos, tienen sus propias vidas, piensan y tienen sueños, esperanzas. Más de una vez nos encontraremos con una conversación casual entre ellos, dándose ánimos, todo para acabar muertos a nuestras manos. Así es la guerra, ¿no? Walker también es un protagonista que irá cambiando, y no sólo me refiero a las heridas físicas, que las habrá, sino también en cuanto a su mundo interior. Podremos vivir en primera persona y desde la comodidad de nuestro salón cómo cada paso se vuelve más duro que el anterior y se toman decisiones arriesgadas, poco éticas y se cometen errores una y otra vez. Y es que en la guerra no sólo mueren los soldados, no encontraréis algo hermoso o patriótico que pueda henchir vuestro orgullo mientras os decís a vosotros mismos “esto lo hago por un bien mayor”. Quizás podáis engañaros por un tiempo, pero la terrible verdad llegará tarde o temprano y tendréis que convivir con los resultados de vuestras acciones.

Y es por estas cosas que Spec Ops es un juego tan grande. Quizás no es el más largo, la campaña tiene una duración decente para un juego de este tipo. Tampoco está exento de fallos, y es que seguiremos la tónica habitual de este tipo de juegos, pegando tiros y siguiendo un camino predefinido con muy poco lugar a la exploración. Por momentos, se puede volver algo repetitivo, aunque no es algo que moleste especialmente demasiado, y ya será más hacia los momentos finales de la aventura. Sin embargo, es el mensaje y la crudeza que transmite Spec Ops lo que lo hace una sensación que no puedo dejar de recomendar.

Hasta aquí lo que puedo decir sobre el juego. Sé que no es demasiado, pero como compensación os dejo a continuación un video de Dayo que tiene un punto sobre toda esta historia, y por si no estábais convencidos, porque fue precisamente a raíz de este video que decidí comprar el juego y vivirlo por mí mismo. Y cuidadito que destripa algunas partes de Spec Ops.

Poco queda por añadir. He intentado que en ningún momento se destripe nada más que el comienzo del juego. Si quieres jugar a un shooter diferente, dale una oportunidad.

Nos leemos pronto, gente.

Saludos y abrazos.

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