Parasomnia: Nunca existieron

Creepiest Moment Ever por Brian Wolfe CC-BY-NC

Nunca Existieron // Creepiest Moment Ever por Brian Wolfe CC-BY-NC

Han pasado años desde nuestro encuentro. Aquella noche todo quedó en calma y el temor que atenazaba mi corazón se volvió más liviano por momentos. Con el paso del tiempo me permití el lujo de olvidarlo casi por completo, y así continué con mi vida. Sin embargo, cada cierto tiempo, un sueño recurrente martilleaba mi corazón. El miedo pesaba sobre mi pecho como una gigantesca mano viscosa y podía sentir cómo unos pequeños apéndices lograban traspasar mi piel a través de mis poros. Fue escalofriante, especialmente aquella noche en la que desperté con la mente funcionando a toda máquina. ¿Qué había pasado realmente? ¿Por qué esos ángeles habían dejado que los recordara? Entonces me dí cuenta de la aterradora verdad: algo salió horriblemente mal.

Esta entrada puede contener imágenes, audios y/o vídeos no aptos por su contenido violento o extraño para todos los públicos. Aconsejo que si eres una persona sensible o no tienes la edad suficiente, pases de largo esta entrada y disfrutes del resto del contenido que ofrece el blog. Estás advertido.

Poco a poco, ese pensamiento comenzó a obsesionarme. Andaba por las calles del trabajo a casa con cautela. ¿Qué más habría esperándome tras la siguiente esquina? Incluso el parpadeo de las farolas me inundaba de pensamientos funestos. Apretaba el paso rezando a cualquier dios que pudiera escucharme que por favor no dejara que la luz me abandonara. Pasé meses perdido en estos pensamientos hasta el punto de que empezó a hacer mella en mi trabajo. Mis amigos me preguntaban francamente preocupados qué coño me pasaba. ¿Qué podía decirles? Poco a poco fuí perdiendo a mis amigos, mi trabajo, me distancié de mi familia, temía por mi pareja, a la que abandoné comportándome como un auténtico cabrón. Lo siento, cariño, sólo pretendía protegerte.

No, no hay disculpa ninguna para mí. Conozco mis pecados y los he hecho parte de mí hasta ser indistinguible el hombre del monstruo en el que me he convertido. Aún no había llegado a ser la criatura despiadada ante la que te encuentras. No obstante, sé muy bien cuándo comenzó: el día en que empecé a buscar cualquier tipo de información sobre ellos… Esos ángeles o demonios que me salvaron. ¿Sería cierto que me salvaron o sólo cometieron un error? Empecé a buscar información por el método más obvio: internet. Sí, ya lo sé, no fue la mejor decisión del mundo empezar a buscar en Google pistas sobre lo que podría ser una organización gubernamental secreta y esto podría acarrearme muchos problemas pero qué más daba ya: lo había perdido todo y quizás encontrara cierto consuelo al saber más sobre mis salvadores. Qué equivocado estaba.

No Existen // The Rams Head Sphinxes - Karnak por Cameron Grant CC-BY-NC-SA

No Existen // The Rams Head Sphinxes – Karnak por Cameron Grant CC-BY-NC-SA

Me fui familiarizando con fuentes de información de reputación más dudosa, por no hablar de la poca fiabilidad de sus fuentes, si es que las tenían. Deshechaba esas dudas al instante. “¿Qué más da si necesito cualquier camino que se me ofrezca para llegar a ellos?” Hice mal, eso ya lo sabía, pero debería haberle concedido más importancia de la que me pareció tener al principio. Una vez tropecé con gente que no se andaba con chiquitas, qué va. Digamos que presenciar un asesinato era lo mínimo que pasó a partir de entonces. Sin embargo, lo peor desde mi punto de vista no fue eso, sino que me desviaron de mi investigación original.

Pero no pretendo aburriros con más detalles insignificantes. No estoy aquí por eso. ¿Sabéis lo que encontré? Nada. Absolutamente nada. ¿Habría desperdiciado mi tiempo buscándolos en vano? ¿Habría sido todo una alucinación? Hasta entonces no me había dado cuenta del mal estado en el que me encontraba. Me había convertido en un muerto viviente del cual la piel colgaba fláccida de los huesos, mi higiene totalmente dada de lado. Tenía problemas, y esos problemas me los busqué yo mismo sin ayuda de nadie. ¡Qué condenadamente estúpido había sido! Y sin embargo las pesadillas no cejaban. Probablemente tuviera un tumor cerebral y me quedara poco tiempo de vida. Mi mundo destruido por mi culpa en buscar cosas que no existen y que nunca existieron en realidad.

Ojalá fuera todo tan sencillo.

Go to sleep.

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