Quiero hacer una partida de presentación y mis jugadores son nuevos.

¿Jugadores novatos? Quieren probar algo nuevo, su primera partida de rol, y tú no tienes idea de por dónde empezar. Yo te recomiendo una partida de presentación, y no sólo te voy a explicar por qué es una opción cojonuda, sino que también te enseñaré a prepararla. ¡Allá vamos!

 ¿Por qué una partida de presentación? Esta es la parte sencilla de explicar. Las partidas de presentación son de duración corta (generalmente una sola sesión), son fácilmente digeribles porque no son densas, no comprometen a los jugadores con menos tiempo libre y son un buen entretenimiento para cualquier grupo de colegas. Además, también podrás obtener cierto beneficio como puede ser dar a conocer e introducir un nuevo juego en el grupo, enseñar lo básico de la mecánica del juego, lucirte de mil maneras como narrador y a ellos entrar en la piel de un personaje distinto por un día, de forma mucho más interactiva que gran cantidad de otros juegos. Una experiencia nueva, en definitiva.

No, no te estoy intentando vender la idea. Al fin y al cabo, tú decides si la quieres llevar a cabo y cómo. Aún así yo voy a hacer mis primeros experimentos con un grupo veterano y otro algo más novatillo. Ya te contaré. Por el momento, centrémonos en cómo organizar bien este tipo de partidas.

Primero elegimos un juego, en este primer caso si tus jugadores son nóveles, te aconsejaría un juego de mecánica sencilla pero de temática atrayente. ¿Les gusta la ciencia ficción o la fantasía? ¿Algún tipo de ambientación en particular? Juegos que aconsejaría probar en esta línea podría ser La Leyenda de los 5 Anillos, 7º Mar, Dungeons & Dragons, Vampiro: La Mascarada y otros juegos sencillos pero que por su temática ayudan a los jugadores a verse inmersos rápidamente en el mundo. La temática de los anteriores sería: samuráis, piratas, héroes épicos de fantasía y vampiros. Ya ves que son temas muy conocidos que apenas necesitan presentación.

La historia de la partida ha de ser una historia corta y con el desarrollo clásico

de presentación, nudo y desenlace. No necesita ser una partida compleja, al contrario. Ha de poder ser jugada en una sola sesión, tú sabrás qué duración sería la más adecuada, pero no recomendaría que durara más de un día para evitar que los jugadores pierdan el interés. Si no estás muy inspirado, siempre puedes buscar en películas, series o libros una idea o incluso copiarlo directamente. 

Es muy recomendable que la partida sea un poco sobre raíles. No ha de tener un espacio muy amplio de maniobra para los personajes o podrían perderse haciendo cualquier chorrada (y con jugadores nuevos es muy fácil que esto ocurra). No te estoy diciendo que no les des libertad de acción, por supuesto, conviene evitar las respuestas del director como “no puedes hacer eso” tanto como sea posible, pero sin ser demasiado permisivo tampoco. Un director inteligente buscaría recursos para evitar que los jugadores pierdan el interés, se entretengan mucho tiempo con tonterías que no llevaran más que al aburrimiento o se quedaran sin saber cómo continuar. Una buena baza siempre es una pelea sencillita que les empuje en la dirección correcta. Quizás los enemigos tengan una pista para continuar o la pelea les empuje en el camino adecuado.

Haz sobretodo que los jugadores experimenten con el personaje. No importa que no lo interpreten muy bien, simplemente déjales hacer pero siempre hasta cierto punto. Si ves que se desvían una barbaridad de su rol, o que pretenden caricaturizarlo pudiendo arruinar la ambientación de la partida, primero le daría pequeños toques de atención. “Tus experiencia como poderoso mago te conmina a ser cuidadoso en un bosque que no conoces.” Generalmente, los jugadores nuevos son especialmente receptivos a este tipo de intervenciones de su “sentido común”, siempre y cuando sea algo esporádico.

Una vez ya tienes la historia puedes pensar en los personajes. No recomiendo que se empiece una partida con una creación y forzando a los jugadores a aprenderse reglas que en una primera partida les puede resultar un impedimento para lograr la diversión directa del juego, por muy sencillo que sea éste. Crear un prototipo distinto de personaje por jugador o unos pocos más para que tengan variedad está bien. Si quieres que los jugadores “personalicen” a sus personajes diciendo cómo son físicamente está bien siempre y cuando sean personas bastante imaginativas, pero tampoco les entretendría mucho con ello. Los personajes pregenerados de cualquier tipo de juego son perfectos para estos momentos. Dejan que escojan un nombre y a jugar. Diversión directa y sin trabas, tenlo en mente.

Comenzar el juego con una somera explicación o incluso una bonita (pero

breve) introducción hablada es muy aconsejable para ayudarles a entrar en la ambientación. No les sueltes en el mundo sin más, totalmente desvalidos e ignorantes sobre cómo es la partida. Por otro lado, evita usar reglas complejas y especiales, por mucho que te gusten. Las reglas como son las especializaciones, las clases de prestigio y demás sólo liarán a los jugadores. Mantén el juego lo más simple que puedas.

Si quieres tener aún menos trabajo, la mayoría de juegos vienen con un ejemplo de aventura para principiantes donde generalmente se enseña a jugar desde el principio y hace una pequeña presentación por encima de los puntos fuertes y la ambientación del juego. Aprovecha estas partidas de introducción en caso de que no te apetezca trabajar demasiado en ella, son buenos ejemplos de lo que deberían ser las partidas de presentación.

Por último, recuerda estas siglas KISS (Keep It Simple, Stupid – Mantenlo Simple, Estúpido), que es el mejor consejo que puede darse a la hora de encararse a la titánica tarea de dirigir las primeras veces partidas de este estilo en un grupo de aprendices o curiosos que aún no tengan familiaridad con los juegos de rol.

De momento estos son los consejos generales para hacer una partida de presentación pero… ¿y un ejemplo práctico? Te lo cuento en breves pero basta por hoy. Dale unas vueltas y ya me comentarás qué tal te ha ido.

¡Un abrazo!

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2 Responses

  1. F.A. dice:

    Buenos consejos, aunque una puntualización que a menudo olvidamos:

    ¿Recuerdas cuál fue tu primera partida? Seguramente no era un one-shot rail-road planteamiento-nudo-desenlace con un sistema sencillito solo para ti y un resumen de los aspectos más interesantes del juego en cada escena, con dificultad baja.

    Y seguro que eso no te impidió que ahora seas un rolero de pro.

    Mi primera partida fue, efectivamente, un poco rail-road, pero porque el DJ era así. Era MdT: El Batiburrillo, con crossover a saco y reglas caseras, así que de sencillo poco. Fue una partida de varias sesiones, y bien jodidas. Hubo mucha acción y se pasaron por alto muchos elementos importantes del juego.

    Y me encantó.
    Y aquí estoy.

    Lo que quiero decir es que está bien hacer una partida de presentación o de iniciación, y ponerle las cosas fáciles al chaval que coge por primera vez un icosaedro. Pero no debemos obsesionarnos con elegir un sistema minimalista y ponerle una partida delante que parezca más un trailer del E3 para que no se vea sobresaturado. No pequemos de tratarlos de tontos solo por no jugar al rol. Tú mismo, y yo y la mayoría de roleros, no lo éramos, y lo pillamos bien pronto. Incluso comprendimos de qué iba el GAC0 en la primera partida.

    La primera partida debe ser guay. Debe de gustarle. Vamos, lo que como DJ has ido haciendo hasta ahora. Pero no nos obsesionemos y los tratemos entre paños de novato, porque con nosotros no lo hicieron. Y nos gustó. Hay algo de encanto en sumar multiplicadores complicados y jugarse la vida a dos puntos de golpe entre un cubo gelatinoso y un beholder. Incluso en ser destripado en la primera partida y que te lleven a un altar de Pelor para resucitarte sólo si juras ser legal bueno el resto de tu vida.

    Vamos, que tus consejos son geniales y esto que digo no los invalida para nada, pero mi apunte sería: Sí, keep it simple, pero no te obsesiones con eso. Contigo no lo hicieron y te fue bien.

    O en otras palabras: El instinto de supervivencia del Tomb Raider nuevo te facilita mucho las cosas, sí, pero el Chronicles no lo tenía y eso no te impidió que al pequeño Sesga de 13 años le apasionara y le dedicara largas horas :P

  2. Sesga dice:

    Me gustan las aportaciones de este tipo mucho, ¿por qué no hay más así? Ahora me dirijo al tema.

    Mi primera partida fue a El Señor de los Anillos (aún cuando no había ni intención de hacer las películas), que muchos recordarán y otros tantos no sabrán, se utilizaba un sistema de tablas reducido extraído de Rolemaster (una suerte de Rolemaster reducido). La partida fue bastante libre con una historia sencilla en planteamiento pero bastante enrevesada una vez te enfrentabas con los primeros enigmas que duró varias sesiones. Se utilizaron muchas reglas especiales y de la casa para darle riqueza al juego. Me acuerdo que mi personaje era un elfo Sindar (que era la segunda raza más tocha que te podría salir por tirada de dados en el básico – la primera eran los elfos Noldor si mal no recuerdo). Vamos, que las reglas no eran precisamente sencillas pero fue guiado muy hábilmente y teníamos mucha libertad para hacer lo que quisiéramos.

    No obstante, recuerdo que de cuatro jugadores que éramos, a día de hoy sólo yo continuo en el mundillo del rol. El problema es que tú, yo y tantos otros no probamos por primera vez este tipo de temas fantásticos, y quizás ya nos gustaban desde el principio (libros, series, etc). No digo que no se pueda iniciar alguien en esto a través del rol, por supuesto, esta es una experiencia propia que no puedo globalizar.

    Por otro lado, siempre habrá gente que lo pruebe una vez o un par de ellas y no se vean interesadas, o que maduren y ya no lo consideren divertido, es normal; pero sí considero que se perdieron algunos jugadores por hacer partidas muy hardcore con gente que no se sentía tan interesada en las mecánicas o en una compleja historia desde bien al principio. También es cierto que a quien realmente le gusta le podría dar una segunda oportunidad, pero son los menos.

    Así pues las partidas de presentación cortas, siempre desde mi punto de vista, me parecen una buena idea para comenzar. Desde luego, no la mejor, y todo hay que tenerlo en cuenta desde la perspectiva: a qué personas está dirigidas, si ya han mostrado interés antes en estos juegos, sus gustos personajes, etc. No pretendo con la entrada sentar un canon porque como bien dices no lo hay y sin embargo sí me parecen consejos genéricos que pueden hacer que algunas personas que nunca se han planteado siquiera jugar lo vean un poco más cercano.

    ¿Por qué me baso en esto? Porque siempre me ha parecido que lo mejor es empezar desde abajo e ir subiendo el nivel. Esto lo intento aplicar a todas las partidas que hago, como por ejemplo la de Vampiro: en una partida larga comienzas como un vampiro sin apenas poder jugando en un pueblo, y desde ese pueblo vas saltando al país, al mundo, e incluso vas metiendo otras razas y otras formas de pensar. No me parece mejor ni peor, pero me ha dado buenos resultados, y es lo que puedo recomendar. Si hubiera sobrecargado de información a los jugadores (como hice alguna vez), estos se aburrían y se perdían.

    El tema de obsesionarse, por supuesto, estoy al 100% de acuerdo. Es más, todos los puntos no son más que consejos que pueden o no seguirse. Es necesario que el DJ haga las cosas a su manera, eso siempre, sin obsesionarse. Incluso se pueden hacer partidas con mucha más chicha. Es más, lo suyo es que ni se necesitaran estos consejos, pero hay gente que me los ha pedido alguna vez, así que por este motivo va la entrada.

    En definitiva, estoy de acuerdo en muchos puntos contigo, en otros te diría que depende mucho de la gente a la que va dirigida (como la entrada, que también depende de ello).

    Y en cuanto al Tomb Raider Chronicles, imagino que jugaría con 17 ó 18 años. Me llegó ya un poco tarde la play. Aún así me sigue pareciendo un juego fácil en comparación con muchos de las consolas de 8 y 16 bits. :P

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