¿Salir de la zona de comodidad en los juegos de rol?

¿Zona de comodidad? // My Other Hobby II por Carsten Tolkmit CC-BY-SA

¿Zona de comodidad? // My Other Hobby II por
Carsten Tolkmit CC-BY-SA

El otro día estaba hablando con una amiga mía a la que propuse que empezara a dirigir ella una campaña de un juego de rol por primera vez. Me dijo que, por supuesto, ya había pensado en ello con anterioridad pero que debido a ciertos factores, aún no se había lanzado a ello. Sin embargo, lo que me llamó la atención fue un comentario posterior sobre dirigir una campaña de un juego al que ya había jugado u otro del cual conocía bastante bien su universo. Esto me hizo pensar durante un momento sobre un asunto; ¿hasta qué punto es importante para cada director de juego no salir de su zona de comodidad? Y seguí dándole vueltas durante un buen rato.

Porque es cierto, ¿sois vosotros como jugadores o directores de juego proclives a probar otros géneros o juegos en los cuales no os sintáis tan seguros? Está claro que cada respuesta será diferente y es injusto hasta cierto punto sacar de los mundos que domine o tenga mayor conocimiento a un director de juego que ya de por sí es muy probable que tenga unos nervios terribles a la hora de llevar su partida a la mesa. Sin embargo, por lo general, creo que más o menos todos los que llevamos ya un tiempo hemos probado todo tipo de nuevos géneros que en un principio quizás ni nos interesaran conocer.

He visto cientos de casos en los cuales un director rara vez solía dirigir un juego más allá del que siempre ha estado jugando. Quizás es porque no le interesase otros tipos de juego, y su postura es legítima, pero no cabe duda de que se pierde un mundo allá fuera mientras explora a fondo una ambientación o sistema que para él podría ya tener todo lo que le gusta. También hay otros que no se mueven de un género en particular, si le gusta dungeons & dragons, el máximo cambio que va a haber en mesa es probar una nueva edición, un retroclon o incluso Pathfinder si me apuras. Poco más, y por supuesto, todo el mundo es libre de dirigir lo que le guste. De la misma forma que a otras personas les gustan los juegos de disparos y otros no ven nada más allá que series de comedia española.

 Rol en vivo // Amtgard practice por Ali Eminov CC-BY-NC

Rol en vivo // Amtgard practice por Ali Eminov CC-BY-NC

En mi caso también me ha pasado esto, aunque creo que es más proclive para mí en caso de ser jugador. La primera vez que jugué a 7º Mar, iba con la idea de que el juego no podía ofrecerme nada porque la temática, ya de por sí, me parecía un tanto alejada de mis gustos. Para mi sorpresa no fue tan malo, y justo al contrario, fue estupenda esas partidas. Aún así, 7º Mar siguió sin interesarme mucho más, pero me divertí y ahora estaría mucho más abierto a jugar una partida de ello. Y cuidado, porque no hablo de jugar a un juego que no tiene por qué gustarte, sino de salir de la zona que dominas para entrar en otra que a priori nunca has contemplado. Desde luego que pueden seguir existiendo juegos que no te gusten por su temática o sistema, pero esto no viene al caso.

Creo que, al final, a cada cual le gusta moverse en su propio mundo con sus propias normas y siente un poco de repelús por probar otras ambientaciones o juegos alejándose de las que ya le encantan sin más. “¿Por qué voy a dejar de dirigir o jugar a este juego que ya me encanta si estoy bien con él?” Pues mira, quizás encontraras otras sensaciones que te gustaran más o que resultaran tan emocionantes y excitantes como la que te proporciona tu juego. ¿Te he convencido? Conviene pensar un poco en ello antes de decir que no.

Un saludo y un abrazo.

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4 Responses

  1. Víctor Gomez dice:

    Muy veraz, me recuerda exactamente la sensación que tuve cuando me salí de mi zona de comodidad. Yo estaba muy cómodo con D&D, RuneQuest y cthulhutech, pero un día intento masterizar un juego distinto, tipo narrativo, y zas. Me sali de mi zona.
    Me sentí muy raro, como si estuviera timando al jugador y como si la historia fuera un capricho mío y no de todos en la mesa. Existe, existe la zona… Muy buen término.

    • Sesga dice:

      Muchas gracias, Víctor. Sí, luego la cosa también es que empieces a soltarte y si al final el tema te engancha a ti y a tus jugadores o no, que esa es ya una historia totalmente distinta. ¿Ha habido también alguna ocasión en que te haya sentado bien salir de esa zona?

  2. Gon dice:

    En mi caso particular, no necesito “red de seguridad”, creo que ser novato en algo es maravilloso por la capacidad de sorpresa tan enorme que tienes delante. La experiencia da otras cosas muy buenas, pero va reduciendo la posibilidad de que algo te sorprenda (por nuevo).

    Reducir eso de la maldita “zona de confort” a que alguien se niega a conocer algo nuevo es quedarse corto. ¿Es posible que alguien haya probado muchos sistemas y géneros y que algunos simplemente le disgusten? ¿Debemos hacer todos partidas de terror para salir de nuestra zona de comodidad cuando no vemos películas de terror en el cine o en la TV porque nos disgustan o nos aburren?

    Quien no prueba cosas nuevas se pierde cosas buenas… Estoy de acuerdo ¡Pero también se ahorra cosas malas! ¡Digámoslo todo!

    ¿Acaso alguien que disfruta más de un género debe cumplir una cuota equitativa jugando a otros géneros que no le llaman la atención? A quien desea probar cosas nuevas nadie le dice que no lo haga… Tampoco debería ser al contrario.

    La cosa tal y como yo la veo es muy sencilla (se que soy un ingenuo): Juega a lo que tu quieras jugar; prueba cosas nuevas o quédate con lo que te gusta tanto, experimenta otros sistemas o sigue disfrutando del automatismo de usar un sistema que ya tienes muy rodado… ¡Disfruta del rol a tu manera! ¡Y deja que los otros disfruten a SU manera!

    • Sesga dice:

      Hola, Gon. Gracias por comentar.

      No entiendo que la definición de “zona de confort” sea que alguien se niegue o no a probar cosas nuevas. Tal y como yo lo entiendo, es el espacio o entorno de juego en el que una persona se siente segura o habituada. Por supuesto, todos tenemos nuestra zona de comodidad, y esta no se determina en el hecho de que queramos o no salir de ella.

      En cuanto a las preguntas que planteas, creo que es profundizar en un tema que se ha tocado muy por encima en esta entrada. ¿Es posible que alguien haya probado muchos sistemas y géneros y le disgusten? Sí, por supuesto que es posible. ¿Los ha probado todos de forma que pueda negar categóricamente que no le gusta ninguno? Lo dudo mucho. Por otro lado, esa persona que me describes ya ha salido, de hecho, de su zona de comodidad como para emitir un juicio. ¿Debemos hacer partidas que de entrada no nos gusta o nos resulten aburridas? Creo que el problema aquí es dar por sentado que esto es una obligación. Nada más lejos de la realidad. Nadie está obligando a otra persona a jugar a todo y menos voy a poder hacerlo yo, escribiendo en un blog. ¡Faltaría más, que cada cual juegue a lo que le dé la gana!

      Quien no prueba cosas nuevas se pierde cosas buenas, y también malas, muy cierto. Si yo me hubiera quedado con los videojuegos y Warhammer, en mi zona de comodidad, no hubiera entrado nunca a los juegos de rol. Menos mal que no lo hice.

      Sobre el tema de las cuotas… perdona, pero no lo entiendo. ¿Dónde viene este tema de las cuotas dicho? ¿Probar algo es cumplir una cuota? Yo juego a La Llamada de Cthulhu, ¿entiendo entonces que he de hacer una campaña a Hora de Aventuras para compensar? Y sin embargo lo puedo probar, claro. ¿Si tuviera una campaña de Vampiro de nueve años y probara Exo, cumpliría una cuota? ¿A esto te refieres?

      Estoy de acuerdo con el último párrafo, sin embargo no entiendo exactamente el cometido del último. ¿Es posible que hables de que no se deja a los demás disfrutar de su forma de jugar al rol? ¿Es que quizás una crítica a la entrada? Entiendo que opiniones tenemos todos, tú las tuyas y yo las mías. Por suerte, ni la tuya ni la mía se convierte en obligación de un tercero para decidir, al final, lo que quiera hacer. Sin embargo, sigo pensando lo mismo: antes de decir que no, vale la pena pensar si la cosa compensa realmente o es que nos da miedo salir del terreno que conocemos.

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