¿Se os da bien cumplir órdenes?

Army #4 por Nitzan Treystman CC-BY-NC

Army #4 por Nitzan Treystman CC-BY-NC

A veces me pregunto cómo lo llevan otros jugadores a la hora de ponerse en la piel de soldados. Me refiero a, ¿qué ocurre cuando tienes que seguir órdenes? Por supuesto, cada personaje tiene su propia personalidad, como la tiene el jugador, e incluso cuando siguen órdenes tienen cierto margen de actuación. Últimamente fantaseo mucho con este tipo de partidas, quizás porque uno de los dos proyectos en los que ando embarcado está relacionado íntimamente con una organización militar.

Digamos que dentro de los juegos de rol, existen tantos tipos de soldados como partidas existen. Sin embargo, querría hacer una pequeña clasificación a fin de no extenderme demasiado en esta entrada. Desde mi punto de vista, voy a clasificarlos según su nivel de poder y de libertad de acción. Estos dos conceptos van ligados en más de una ocasión. Por lo general, un mayor poder también implica una libertad de acción superior.

Si empezamos por el más restrictivo, digamos unos soldados rasos, generalmente se les encargan misiones que en un principio parecen triviales y con un alto índice de éxito: ve allí, captura este punto, acaba con X recurso o enemigos. Esto, claro, inicialmente. Luego la cosa puede complicarse hasta lo imaginable, eso está claro. No obstante, en este nivel, y si se mantuviera la misión inicial durante toda una partida, nos encontraríamos muy poco espacio para interpretar sin salirnos de un guión (no tanto uno pactado como uno que nos de a entender lo que se espera de nuestros personajes). Un ejemplo de esto podrían ser los típicos minions o soldados anónimos, el grueso de los ejércitos.

Subiendo en la escala de poder, podemos entrar en aquellos estilo comando o de operaciones encubiertas. Aquí se plantea también una base u objetivo que puede estar bien definido en un principio pero que, con toda probabilidad, se torcerá y cambiará. Además, se espera que aquellos operativos que participen en este tipo de misiones sean proactivos y tomen sus propias decisiones para alcanzar su meta, o incluso para salvar el pellejo. Lógicamente, el nivel de libertad es mucho más grande que en el caso de los soldados rasos. Ejemplos de esto lo podemos encontrar por ejemplo en Snake, de la serie de videojuegos Metal Gear Solid.

Aquellos soldados de élite, los típicos héroes rollo hombre-ejército con un poder descomunal, a pesar de tener también que cumplir órdenes, tiene una gran variedad de opciones de llegar a la consecución de lo que se espera de él en último término. Estos no sólo pueden llegar a exigir o a conseguir ventajas enormes que les de una posibilidad mayor de elegir su propio objetivo. También tienen una gama verdaderamente ingente de formas de encarar la situación. Quizás el más representativo de estos sean personajes como Rambo, capaz de tirarse él solito abajo a un ejército entero.

Luego podríamos llegar a los mandos en general. No hablemos ya de los mandamases, sino aquellos que comandan destacamentos o ejércitos incluso. Estos son los que mandan, que a su vez pueden recibir órdenes pero tienen una capacidad de decisión tal en el terreno de juego que podría incluso darle la vuelta a la tortilla y hacer frente a sus propios mandos si se lo montan adecuadamente. Tampoco estaríamos hablando de algo raro del todo, no sería la primera vez que vemos a un personaje al mando de un ejército o una guerrilla derrocar a su líder ya sea porque no lo considera digno del puesto que ocupa como podría ser también obtener su puesto y categoría. Un ejemplo de esto podría ser el comandante Roy Mustang de Fullmetal Alchemist.

Quizás esta entrada me sirva también como punto para definir mi proyecto, y es que los niveles de poder y libertad (de nuevo, relativa) de los personajes cuando estos han de seguir órdenes dentro de una organización militar me parece un tema muy importante a tener en cuenta. Además de eso, por supuesto, hay muchos otros factores a tener en cuenta, pero dentro de la jerarquía, este lo considero de una importancia trascendental.

¿Y qué hay de vosotros? ¿Tenéis experiencia en este tipo de juegos encarnando a personajes que tendrían que seguir órdenes? ¿Cómo resolvisteis la situación y qué nivel de libertad experimentásteis, independientemente de que podáis encajar a vuestros personajes dentro de uno u otro nivel?

Saludos y abrazos.

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