Trabajo no remunerado en el mundo del rol

Dinero // Money por 401(K) 2012 CC-BY-SA

Dinero // Money por 401(K) 2012 CC-BY-SA

Hoy vamos a tocar otro de esos temas escabrosos dentro del mundo del rol, uno que toca todos los palos de aquellos interesados en sacar su propio contenido de rol. Trabajo no remunerado. Estoy seguro que no soy el único que ha tenido que toparse con esa situación en alguna ocasión, y como yo otros tantos que se han enfrentado a la difícil situación de tener que decidir entre trabajar sin remuneración alguna o ser descartado de un proyecto o incluso dejar que su trabajo sea relegado en el olvido. ¿Es esta situación tan común? ¿Cuál es la postura de los creadores de contenido en este aspecto?

Cuando tienes una idea y comienzas a trabajar en ella por primera vez, no se te pasa por la cabeza precisamente cuánto dinero vas a acabar consiguiendo con tu trabajo, especialmente en aquellos casos en los cuales lo haces por realizarte a ti mismo, o cuando quieres poner a disposición de la comunidad rolera tu trabajo. La cosa cambia, sin embargo, cuando te unes a un grupo o editorial que sí piensa explotar tu obra comercialmente. Existe el mito de que simplemente distribuyendo y poniendo tu trabajo a disposición del público, publicando y dando visibilidad a tu obra, mientras la editorial o grupo obtiene ganancias monetarias por el trabajo es suficiente remuneración para un autor en sus primeros compases en el mundo del rol. No hablamos aquí por tanto de trabajos autoeditados en los cuales el único y máximo responsable de sacar rendimiento a tu inversión de tiempo y esfuerzo es exclusivamente del autor o un grupo de colegas, sino de aquellas veces en que se sabe positivamente que una empresa o grupo de gente va a sacar beneficios económicos de ello. O aunque no los saque.

He leído ya muchas veces aquello de “no vamos a pagarte pero daremos a conocer tu obra”, lo cual es una trampa que lleva un tiempo circulando en todo tipo de entornos editoriales. Gracias a este tipo de propuestas, nos vemos abocados cada vez más frecuentemente a una vida en la cual el trabajo no se ve adecuadamente retribuido, alejando a cada vez más gente de la idea de que se puede ganar la vida creando contenido para los juegos de rol. En este caso, como en todos los aquí expuestos, no hablo sólo de los autores que escriben, sino de aquellos ilustradores, maquetadores y demás profesionales que ven cada vez más complicado salir del agujero en el que se encuentran.

Dinero por Carlos G. Casares CC-BY-NC

Dinero por Carlos G. Casares CC-BY-NC

Pensemos en esa premisa. Si las editoriales o grupos que ganan dinero gracias a tu trabajo lo obtienen sin deberte más que reconocimiento como profesional, ¿qué sentido tendría pagar a otras jóvenes promesas que van entrando si tu trabajo les ha salido gratis? Así, pueden concentrarse en otras tareas como pagar a otros profesionales con más experiencia y que no se dejan avasallar en temas económicos mientras que tú obtienes reconocimiento en la teoría, pero en la práctica no se reconoce como trabajo propiamente dicho, y quizás al final ni siquiera se publique finalmente ese proyecto en el cual has trabajado tan duramente. ¿Cuántas veces hemos pensado en dedicarnos en exclusiva a este mundo pero no hemos visto plausible que ganemos lo suficiente para mantenernos? Si esto es una verdad para muchos autores de éxito, cuanto más para aquellos que no cobran por su trabajo.

Como he dicho, no hablamos en exclusiva de empresa. Los grupos de trabajadores por cuenta ajena que se reúnen en grupo y pretenden llegar con sus trabajos a la comunidad sacando dinero en el proceso han de tener también un plan en lo tocante al reparto de beneficios derivados, si los hubiera. Uno de estos pasos incluye no sólo el precio de la impresión y demás mecanismos para publicar el libro, sino una retribución lo más justa posible para todos aquellos que están trabajando en los diferentes proyectos. Este plan ha de contener entre sus premisas qué porcentaje o ganancias tendrán cada uno de ellos, un mecanismo transparente de retribución. A partir del cual, cada trabajador podrá entonces plantearse si realmente merece la pena seguir adelante con su parte. Aconsejo desconfiar de todos aquellos grupos que no tengan esto bien claro desde el principio.

La actitud de los propios profesionales ante este tipo de propuestas que me he encontrado hasta ahora es un tanto derrotista por lo general. He oído por boca de muchos, incluso reconocidos artistas y creadores a día de hoy, que es normal que no se pague nada al principio, o que un mecanismo inexistente en grupos que empiezan pero quieren cobrar por su trabajo es lo más normal y lo que se hace en casi todos los grupos de trabajo. Así están las cosas. Puedo estar de acuerdo con un tema así si es un grupo de colegas que acaban de entrar en el mundillo y les faltan muchas cosas por decidir, pero ten en cuenta que si estamos hablando de trabajar con unas obligaciones también el grupo tiene ciertas obligaciones para contigo.

DINERO por Phoenix Trimegisto CC-BY-SA

DINERO por Phoenix Trimegisto CC-BY-SA

Al final, aceptando bajo estas condiciones nos estamos doblegando ante dinámicas sociales de grupo que no deberían ser aceptadas bajo ningún concepto. Clama aún más al cielo cuando este tipo de cosas se sucede habitualmente en aquellas empresas que realmente obtienen beneficios durante el proceso. ¿Cuánto tiempo seguiremos haciendo de la excepción una regla y ayudaremos a que este tipo de “ayudas gratuitas” a editoriales sean una realidad? Yo digo que ya es tiempo de cambiar. Basta. No nos dejemos engañar por aquellos que nos ofrecen nada a cambio de su propio beneficio.

Un saludo y un abrazo.

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